
José Roberto Arellano Díaz
Más de medio siglo de vida tiene el candil del Santuario del Señor de La Piedad, que fue adquirido e instalado por el señor cura José Olalde Bustos, mismo que adquiriera también en aquellos ayeres el sagrario.
En días pasados, un par de horas les costó a cinco empleados del santo recinto haber hecho descender el imponente candil con la finalidad de suplir las lámparas incandecentes que contiene por lámparas “leds” que vienen a disminuir la cantidad de energía necesaria para que brille el elegante y barroco adorno de la zona central de la iglesia.
Un total de 870 lámparas son las que necesita el candil para irradiar el altar, y con la inclusión de las nuevas luces, se pretende que disminuya también la temperatura que se concentra en el santuario.
Una medida de 7 metros de altura por 4 de ancho, son las medidas que manifiesta el imponente adorno luminoso que se encuentra elaborado en su mayoría por piezas de cristal cortado y metales diversos.
En cuanto al peso del mismo, va de los 800 kilogramos a 1 tonelada, por lo que el hecho de bajarlo a mantenimiento y regresarlo a su sitio es toda una travesía de cuidado, delicadeza y concentración.
El equipo de mantenimiento del Santuario del Señor de La Piedad, ha tomado ya una amplia experiencia en el proceso de mantenimiento, limpieza y es entonces que pendiendo de un cable de acero, a una altura de 60 metros, se hace manifiesto el enorme candil que se considera el más grande en una iglesia católica en América Latina, al igual que la cúpula que ocupa la misma posición en medida.
En el archivo del santuario, se dice que al señor cura, José Olalde Bustos se debe la oportuna intervención para la corrección de los cálculos de los pilares que reciben la enorme cúpula, así como la realización del cimbrado en el espacio debajo del coro y el proyecto de cancel de madera que se encuentra en el ingreso de la Capilla del Rosario, que es ahora donde se encuentra el Santísimo Sacramento.
Un día y medio fue el tiempo récord en el que los empleados de este lugar, lograron llevar a cabo la limpieza y cambio de lámparas que fueron supervisados por el señor cura Guillermo Carmona, quien acompañó a los encargados de etas acciones para estar al tanto de las actividades.
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